Fue algo mágico e inesperado, así a sido todo desde que lo conocí, solo han pasado dos días de haberlo conocido y un día entero de textear con el, pero mejor les cuento la historia…

Dos días después de nuestro primer encuentro y para ser mas exactos el 21 de abril del 2018 decidí irme con mi mejor amiga de paseo al pueblo donde ella se crió y como estoy tan loca pues se me ocurrió la maravillosa idea de invitarlo a el, eso sonó muy loco cuando se lo dije pero el acepto sin ningún problema. Siendo las 2:00 pm de ese día ya nos encontrábamos camino al pueblo y el sin lugar a dudas se sentó a mi lado, fue un momento de muchos nervios y de una extraña conexión y lo único que mi cerebro repetía era «Quiero besarlo» pero por lógicas razones de orgullo femenino no lo hice.

Ya unas horas después de haber llegado a nuestro destino y de compartir con la familia de mi amiga tomamos la decisión de irnos de fiesta, era mi primera fiesta en un pueblo así que como mujer «vanidosa» que soy, me vestí, me peine, me maquille y mis labios los pinte de vino tinto, un color que en su mirada se notaba que se enloqueció los hojitos le brillaron cuando me vio salir y para cortar la tensión le dije «tomémonos una foto».

Salimos caminando hacia el lugar, llegamos a la discoteca, compramos las entradas y por cosas del destino nos quedamos solos (Sin mi amiga) decidimos entrar, buscamos mesa para estar mas cómodos y de repente recordé que debía ir a un cajero automáticos así que le pedí el favor que me acompañara. Salimos, caminamos unos metros hasta el cajero, yo entre y salí en poco tiempo, me miro, sonrió y nos devolvimos al lugar pero no volvimos a entrar si no que nos quedamos afuera 5 minutos en tiempo real porque mi mente sentía que fue mucho tiempo, nos miramos a los ojos y de un momento a otro sus labios ya estaban rozando los míos, fue un beso intenso, apasionado, mágico, fuera de órbita, y así fue nuestro primer beso.

Son esos besos que te dan con el alma y que se queda grabado en tu memoria para siempre, y que al recordarlo te transporta a ese momento exacto. Eso siento en este preciso momento al contarles mi cursi historia de «el primer beso» con el.

-Nather